El calentamiento global y los parásitos como bioindicadores

Los cambios climáticos y ambientales llevan a modificaciones en los hábitats que se reflejan en la complejidad de las asociaciones biológicas.

Investigadores que están estudiando los cambios evolutivos de los parásitos como las tenias y sus hospedadores, quieren descubrir si estas asociaciones biológicas complejas podrían cambiar en un futuro próximo.

La importancia de los parásitos como bioindicadores (seres vivos que indican las condiciones del medio en el que viven)  del Calentamiento Global (Global Warming), es noticia desde que un estudio reciente demuestra la presencia de Toxoplasma gondii, parásito visceral de gatos, en ballenas beluga mal llamadas ballenas blancas del Ártico.

The Perito Moreno Glacier in Patagonia, Argentina.

El cambio climático acelerado junto con la alteración de los ecosistemas naturales provocarán cambios globales que podrían contribuir al surgimiento y la transmisión de nuevos organismos patógenos, mayor prevalencia  de parasitosis y otras enfermedades que, tendrían repercusiones importantes en la salud humana y la producción agrícola.

Conocer y entender las interacciones y los sistemas biológicos hospedador-parásito durante cientos de miles de años–incluyendo el pasado relativamente reciente– , es imprescindible para poder abordar con éxito  los desafíos que surgirán con este cambio climático y ambiental.

Según el parasitólogo Eric P. Hoberg, a lo largo de la historia, los disturbios ambientales y el cambio climático global han determinado el modo en cómo los seres humanos están siendo afectados por parásitos. Hoberg trabaja en el Laboratorio de Enfermedades Parasitarias de Animales perteneciente al  Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en, Maryland (Estados Unidos).

Hoberg y, su colega Daniel R. Brooks, zoólogo en la Universidad de Toronto en Canadá, han propuesto una novedosa  teoría que, podría explicar las historias evolutivas y geográficas de las complejas relaciones entre los parásitos y sus hospedadores.

Si atendemos a la vida sobre el planeta durante los últimos 300 millones de años, episodios repetidos de disturbios ambientales han ejercido una gran influencia en la distribución de los hospedadores, sus patógenos y las enfermedades. Estos cambios ambientales pueden limitar–o aumentar–la capacidad de un patógeno de transmisión a un nuevo hospedador o a una nueva región geográfica, y son la clave para comprender la relación que existe entre los cambios ecológicos y el surgimiento de nuevas enfermedades parasitarias o parasitosis.

Por ejemplo, las tenias sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios “saltando” de sus originarios hospedadores reptiles a las aves marinas y luego a los mamíferos marinos. Durante la era de las glaciaciones, las cuales terminaron solamente hace 10.000 años, las relaciones de los hospedadores y sus parásitos han determinado las distribuciones actuales tanto en la tierra como en el mar.

Hoberg y Brooks concluyen que los patrones evolutivos semejantes, determinados por lo que se denomina como intercambio de hospedadores o la colonización geográfica continuarán, mientras la perturbación ambiental incluyendo el cambio climático global, lleguen a ser más pronunciados.

Lo que ya sabemos sobre la historia de la Tierra puede ser la base para comprender cómo estas asociaciones biológicas complejas (hospedador/parásito) responderán con cambios al mismo tiempo que el planeta se calienta y los hábitats cambian. Estos patrones y las asociaciones biológicas que representan, enfatizan la demostrada conexión entre los disturbios climáticos y ecológicos y, las relaciones cambiantes hospedadores/parásitos con el consecuente surgimiento de nuevas enfermedades.

 

El artículo sobre esta investigación fue publicado en la revista científica Journal of Biogeography (Revista de Biogeografía) en septiembre de 2008.

ARS es una agencia de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.

http://www.nationalgeographic.es/noticias/deshielo-parasitos-mamiferos-noticia

http://www.veoverde.com/2014/03/calentamiento-del-artico-da-paso-a-peligroso-parasito-cerebral/

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/gran-deshielo-artico-riesgo-humanos.html

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/120141-peligroso-parasito-cerebral-artico

 

Podeís encontrar este mismo artículo junto con muchos mas en el blog “todoBIOnatural” de nuestra compañera Beatriz Lores :

http://todobionatural.wordpress.com/

planeta bio
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Un pensamiento en “El calentamiento global y los parásitos como bioindicadores

  1. Tengo una teoría al respecto 🙂 y es que algunos parásitos nos incorporan dentro de sus ciclos vitales modificando nuestros hábitos para hacerlos funcionales a sus intereses y así vamos dejando de estar en nuestra línea evolutiva, que sí debiera de estar en armonía con la naturaleza y garantizar la supervivencia de nuestro medio. Me parece que si las infecciones parasitarias (bacterias, hongos, virus, protozoos, nematodes, platelmintos) alteran los ciclos internos de nuestro organismo (como ser la producción de citoquinas, la interrupción del ciclo serotonina/melatonina, etc) de forma constante y subclínica estarían haciendo, además, que nuestro comportamiento se vea modificado por esta circunstancia y por las sustancias que producen estos inquilinos (toxinas y otras) o porque suplantan sustancias para engañar a nuestro sistema inmune (dopamina en la candidiasis, creo) que tendrían el doble propósito de manipular nuestro comportamiento, carácter y razonamiento generando en nosotros esa angustia existencial inexplicable, ese instinto de lucha por la supervivencia sin necesidad real o induciéndonos a preferir determinados alimentos que no serían nuestra dieta ideal y a ingerirlos en cantidades innecesarias que estarían tal vez provocando en nuestra especie la aparición de un nuevo fenotipo (el “Macho” con rasgos que se deberían a un aumento de la testosterona, impulsividad, raxionalidad no empática, tendencia a correr riesgos y a resolver conflictos con violencia imponiéndose físicamente, etc y la “Gatita” donde la tendencia a incrementar los cuidados y la seducción se sumarían al aumento de la testosterona), todo esto acorde al ciclo del parásito como también lo sería el viajar por gusto (para ampliar su territorio) y el ser predadores (para lo cual, pienso, se prolongaría el pensamiento egoísta del lactante gracias a una alimentación con productos animales (en GABA y por la producción de metano?) más allá del período de amamantamiento posiblemente causando mutaciones e inhibiendo el desarrollo adecuado de la capacidad empática, la que nos hace funcionar como especie, para hacernos pasibles de participar del ciclo de la Taenia, del Toxocara y del Toxoplasma, por ejemplo, creando una afinidad con los animales que forman estos ciclos, es decir perros, gatos, ganado, etc) y creando ambientes “antropizados” que desplazan los que de otra forma serían nuestros ecosistemas naturales, es decir los lugares donde el humano posiblemente pudiera vivir en armonía y sin tanto esfuerzo de no estar manipulado por estos “aliens” cuyos ciclos, por lo visto, son siempre de invasión, uso y destrucción sin más sentido que el sobrevivir a expensas de los seres que evolucionaron como formas de vida plenas. Como réplica del modus vivendi parásito tenemos el planeamiento racionalizado de las ciudades (el “castrun”, el claustro, la de la Ley de Indias, la casa de patio y ,antes, el castro prehistórico) donde conociendo una se conocen todas facilitando el movimiento de las personas en un paralelo con el de los parásitos en su huésped y también una lógica de pensamiento que hace posible que un hombre se aproveche de manera desaprensiva de su entorno e incluso de otras personas sin poder prever su posible ruina personal en una especie de automatismo fatalista donde se considera posible el sacrificio de otros e incluso el personal en pos de la supervivencia de la especie parasitaria, algo así dijo Plauto “Lobo es para el humano el hombre, y no humano, cuando no se reconoce en el otro”y esta lucha me parece que es lo que nos estaría llevando por la ruta de los dinosaurios en un nuevo gran ciclo del devenir de la evolución del mundo de la vida parasitaria ¿no les parece?.

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