Recortes y vigilancia epidemiológica

Desde el blog de Jóvenes Investigadores en Parasitología nos interesa y nos preocupa, los recortes que el gobierno ha realizado en materia de  I+D. Dado por supuesto que el gobierno ha obviado todo lo relacionado con “inversión a largo plazo”,  la realidad, es que la investigación en general, y en nuestro caso la parasitología, también genera resultados inmediatos. Merecería la pena resaltar (y para ello los medios de comunicación deberían ser muy conscientes), que muchos de los esfuerzos en parasitología, están íntimamente unidos a la salud y la sanidad en nuestro país.  Si la sanidad humana se ve afectada, imaginamos que todavía con más agudeza este problema también es trasladable al ámbito de la sanidad animal, que dicho sea de paso, muchas veces son dos caras de la misma moneda. Tanto el CSIC como muchas Universidades españolas se encuentran desarrollando programas de vigilancia epidemiológica que requieren de su mantenimiento en períodos prolongados de tiempo y que, al no tener financiación, no van a ser llevados a cabos de una manera regular. Parece que a alguna administración se le ha olvidado que los organismos vivos no tienen crisis!, así que sobre esto los políticos deben reflexionar para saber que sin financiación, parte del control que actualmente existe se perderá, y quedará invisible a los investigadores.

La vigilancia incluye a muchos ámbitos, como el estudio de la ecología de poblaciones de vectores, análisis  parasitológico de poblaciones de huéspedes o reservorios animales, vigilancia epidemiológica en granjas y sistemas de producción animal, así como el estudio de parasitosis importadas y emergentes. Sólo echar un vistazo  a la página de la Sociedad Española de Parasitología (SOCEPA), entrar en el enlace “grupos de investigación” (http://www.socepa.es/index.php/grupos-de-investigacion) y ver el perfil de los 43 grupos de investigación,  y se puede comprender el amplio y diverso trabajo que en este campo los investigadores españoles están desarrollando.

Más allá de la I+D, también preocupa el riesgo de privatización del sistema de salud, que como en el caso de la comunidad Autónoma de Madrid se pretende llevar a cabo, poniendo las herramientas con las que contamos  en manos de gestores privados. Los test y screenings aprobados por decreto ley no se van a retirar, pero lo que si puede cambiar peligrosamente es la manera como estos se implementan, cuando se aplican y con qué recursos técnicos y/o humanos,  puede contar un servicio o laboratorio cuando prevalece el beneficio económico al sanitario.

Los políticos deben tener en cuenta que la investigación y en nuestro caso la Parasitología, no es una parte accesible, de la que se pueda disponer o no según la conveniencia. Está tan integrada en un sistema social, que es indispensable dar continuidad a proyectos de todo tipo y en especial los relacionados “vigilancia epidemiológica”.  Desde Jóvenes Investigadores en Parasitología demandamos una mayor financiación para esta área del conocimiento, de gran importancia a largo, medio y corto plazo.

Luis Miguel de Pablos

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Ilustrísimo Sr. Rector de cualquier Universidad española

Ha llegado la primavera y ya es hora de que salga de este letargo. Pregunte a sus trabajadores, hable con los alumnos. La Universidad española está en la UCI: sus trabajadores han visto reducido su sueldo en más del 15%, la partida de becas para sus estudiantes ha sido recortada en más de 150 millones de euros solamente con respecto a 2011, la contratación de nuevo personal brilla por su ausencia…Y así, un largo etcétera. Dé la cara por sus trabajadores y estudiantes. Plántese. Así es difícil trabajar, y es más difícil aún exigir excelencia.

Mi etapa dentro de la Universidad no ha sido muy larga, se reduce a una licenciatura y un doctorado, pero aún así me he dado cuenta de que hay cosas que no funcionan. Imagino, pues, que alguien como usted, con más de treinta años a sus espaldas en esta Casa, sabe de sobra qué cosas no van bien. Pero permítame recordárselas:

1.    ¿Qué pasa con los Ramón y Cajal?

Se nos llena la boca con la palabra excelencia. Seguro que la Universidad tiene incluso varias comisiones trabajando en fomentar esa excelencia, pero, como siempre, mucha teoría y poca práctica. La Universidad española tiene cientos de investigadores dentro del programa Ramón y Cajal o Juan de la Cierva, los cuales tienen un currículo que ya les gustaría a gran parte del profesorado funcionario. Y la pregunta es bien sencilla: ¿por qué no se facilita su acceso al cuerpo docente de la Universidad una vez han acabado su beca/contrato de cinco años? ¿No se trataba de eso, de atraer a científicos excelentes de vuelta a España?

2.    Los “precarios” predoctorales.

Los logros conseguidos en los últimos años en relación a la figura del joven investigador, y, en particular, a la del becario predoctoral, hay que atribuírselos única y exclusivamente a la Federación de Jóvenes Investigadores. La Universidad siempre ha mirado hacia otro lado cuando se hablaba de becarios predoctorales. Ya se sabe que la mano de obra, cuanto más barata mejor… Como ya se comentó en el pasado editorial de este blog, muchos de los becarios predoctorales se convierten en piedras angulares de un laboratorio al no existir (en la mayoría de ellos, ningún investigador postdoctoral), y aún así no se les reconoce su labor como debiera.

3.    La figura del investigador en la Universidad.

Y todo esto nos lleva a preguntarnos ¿por qué no existe la figura del investigador en ninguna Universidad española? En la Universidad actual, si quieres investigar, además, obligatoriamente has de dedicarte a la docencia. Y viceversa, ¡que es peor!. La respuesta oficial siempre es que esa figura no está contemplada por Ministerio. Pues ¡pídanla, exíjanla!. En muchísimas Universidades extranjeras hay profesores no docentes que sólo investigan. ESTA FIGURA ES INDISPENSABLE en una Universidad que quiera estar entre las mejores a nivel de investigación.

4.    ¿De verdad se mide la excelencia del profesorado?

Yo no me lo creo. Todos sabemos qué profesores son los mejores en un centro. Es más, sabemos qué profesores no han aprobado ni una encuesta en los últimos años, y siguen consiguiendo el complemento de docencia, el llamado quinquenio, un extra nada desdeñable para un profesor veterano. LA UNIVERSIDAD TIENE QUE PERDER EL MIEDO a señalar al que es mal docente, esto solo puede llevar a la excelencia.

Hay que empezar a usar parámetros reales a la hora de evaluar la calidad de un docente, se puede evaluar de verdad, solo es cuestión de querer hacerlo. Exija tanto docencia como investigación a todos sus docentes. No es de recibo que haya profesores universitarios que no investiguen o profesores que sus alumnos no conozcan porque todas sus clases se las dan asociados o colegas.

¿Por qué no hacer salarios variables en función de la producción científica o de la carga docente? ¿De verdad hay que premiar tanto la gestión universitaria? ¿No habría que premiar más la producción científica?

5.    La figura del profesor asociado debe desaparecer

Es inadmisible que la Universidad española haya fomentado la contratación de profesores asociados para la suplencia de funcionarios o para cubrir POD en un determinado departamento. La razón es obvia: el sueldo. La precariedad con la que se ha contratado a gente es vergonzosa, y la connivencia de los sindicatos, directores de departamento y equipo rectoral, simplemente inaceptable. Sr. Rector, si se ha de contratar a alguien, saque una plaza con condiciones laborales justas.

¿Alguien se acuerda de qué iba la figura del profesor asociado?

6.    Financiación

¿Cuándo se van a plantar ante la Administración para exigirle el dinero que se debe?, ¿Por qué los profesores y estudiantes se han de enterar primero por la prensa de la situación financiera de la Universidad?, ¿Cuántas nóminas ha pagado El Corte Inglés?

Y por último, apueste por los jóvenes. Son el futuro de la Universidad. Predoctorales, postdoctorales, Ramón y Cajal, Juan de la Cierva, Marie Curie y ayudantes doctor tenemos mucho que decir, escúchenos!

Dr. Javier Sotillo